IMG_1884Francisco Marcellán en el hall del CIO el pasado 20 de noviembre. | Foto: Carla Serrano

Decía el escritor y matemático estadounidense John Allen Paulos que la vida es matemática. Que se lo pregunten a Francisco Marcellán (Zaragoza, 1951), actual presidente de la Real Sociedad Matemática Española (RSME). Desde que se licenció en Ciencias Matemáticas, en el año 1973, no ha dejado ni un segundo de lado los números. Es catedrático de Matemática Aplicada en el Departamento de Matemáticas de la Universidad Carlos III de Madrid desde octubre de 1991. Ha sido profesor en universidades como la Politécnica de Madrid, la de Zaragoza o la de Santiago de Compostela. Lleva a sus espaldas la coautoría de más de 270 artículos de investigación. Y, por si fuera poco, también es miembro del Comité Editorial de revistas como Electronic Transactions on Numerical Analysis, Journal of Approximation Theory o Journal of Applied Mathematics. Hoy visita el CIO para hablarnos, cómo no, de su ciencia favorita.

Pregunta. Hace más de dos años que ocupa el cargo de presidente de la Real Sociedad Matemática Española. ¿Cómo está siendo la experiencia?

Respuesta. Yo distinguiría la experiencia de los tres primeros años con la experiencia actual. Durante los tres primeros años teníamos claro un objetivo: dar un impulso a la presencia de la RSME a nivel territorial y compartir la idea de que la RSME está en Madrid. De manera que hemos fomentado mucho la firma de convenios con universidades y hemos ido impulsando lo que llamamos “delegaciones de RSME en la universidad”, que son profesores que están afiliados a RSME, pero también lo hemos abierto a que estudiantes de matemáticas formen parte de la delegación. Como sabrán, hay una Asociación Nacional de Estudiantes de Matemáticas con la cual tenemos una estrecha relación. La segunda cuestión que nos preocupaba era el tema de la presencia de la mujer. En matemáticas es francamente mejorable y hemos intentado que haya una representación paritaria en todos los órganos de dirección de la RSME, tanto en la Junta de Gobierno como en la Comisión. El tercer tema que nos preocupaba mucho era el tema de los jóvenes. Los jóvenes doctores en matemáticas se tienen que ir fuera y su experiencia predoctoral y postdoctoral no se puede perder. Era lo que yo llamaba la trilogía “Generación, género y territorio”. Además, junto a esto, había dos cuestiones que nos preocupaban mucho: la internacionalización de la ciencia española y la divulgación de las matemáticas a nivel de la sociedad. Creo que todos estos objetivos se han cubierto bastante bien durante el primer mandato de tres años. En este segundo mandato, que acabo de renovar a principios de octubre tras las elecciones, nos hemos marcado otra serie de objetivos.

P. ¿Y cuáles son esos objetivos?

R. Fundamentalmente avanzar en el tema de internacionalización; en el sentido de organizar actividades conjuntas con otras sociedades matemáticas, sobre todo latinoamericanas. También hay otro tema que creemos que es de trascendencia y es todo lo que tiene que ver con las enseñanzas STEM. Estas enseñanzas se han convertido en una especie de eslogan, pero queremos darle contenido y ahí queremos trabajar no solamente como matemáticos, sino también con ingenieros, informáticos, físicos… porque hay que dar un gran valor a la enseñanza científica en una sociedad que necesita la ciencia y la tecnología para su desarrollo.

“La implantación del Plan Bolonia ha sido un auténtico desastre para la formación matemática de los ingenieros”

P. También es catedrático de Matemática Aplicada en la Universidad Carlos III de Madrid desde hace más de 25 años… ¿Cómo ha cambiado la educación matemática en todo este tiempo?

R. Pensando en universidad, distinguiría la educación matemática en el marco ingeniero, del marco de las facultades de matemáticas y del marco de las facultades de ciencias sociales. Yo siempre he dado clase en escuelas de ingenieros. En el caso de ingeniería, la implantación del Plan Bolonia ha sido un auténtico desastre para la formación matemática de los ingenieros. No solamente por una reducción prácticamente al 50% de los créditos, sino también de los contenidos y de las actitudes que tienen los alumnos ante las matemáticas. Piensan que las matemáticas son rutinas que se aprenden y se aplican, mientras que tradicionalmente, cuando empecé a dar clase en ingeniería, demostraba cosas. Ahora ya no tenemos tiempo para demostrar. En el caso de las facultades de matemáticas, ha habido una revolución muy grande con la implantación de los dobles grados. Los dobles grados están atrayendo a los mejores estudiantes de la universidad española en áreas como Matemáticas y Física, Matemáticas y Computación, Matemáticas y Economía o Matemáticas e Ingenierías, que están mostrando que la formación en matemáticas tiene un valor añadido y también una aplicación, y eso se ha traducido a nivel social en una demanda cada vez más importante de matemáticos para empresas. De manera que, si hace 40 años, el 80% de matemáticos estaban destinados a ser profesores de secundaria y un 20% a quedarse en la universidad, a finales del siglo XX las proporciones variaban de manera que en la investigación se podían quedar un 20%, a las empresas se iban otro 20% y el 60% restante se iban a educación. Ahora se ha girado completamente: a educación van muy pocos matemáticos porque las ofertas que tienen por parte de empresas, constructoras e instituciones financieras, a corto plazo, son absolutamente superables y superan en gran cantidad a la oferta que tienen a nivel de docencia en investigación.

“España se está quedando sin profesores de matemáticas porque los licenciados se van a empresas y porque ese nicho de docencia que antes daban a los matemáticos lo están ocupando otras titulaciones con menos posibilidades de empleo”.

P. Sin embargo, el otro día leía que faltan 300 docentes de la materia, pese a que la carrera se estudia en 34 facultades. ¿Por qué se está quedando España sin profesores de Matemáticas?

R. Precisamente porque los licenciados en matemáticas se van a empresas y, en segundo lugar, porque ese nicho de docencia que antes daban a los matemáticos lo están ocupando otras titulaciones con menos posibilidades de empleo. Por ejemplo, hay mucho arquitecto. También hay ingenieros en áreas en las cuales se ha explotado el mercado, en el sentido de que no hay más ofertas. Hay economistas, físicos e incluso químicos y biólogos que cuya formación matemática es mínima. Entonces, el matemático sale convencido de que tiene un saber hacer, de que tiene un recorrido muy estrecho en docencia y sabe que en una empresa tiene mucho más recorrido. Hay una empresa de informática llamada Blutab que ha patrocinado las olimpiadas matemáticas iberoamericanas y su director, que es un matemático formado en Reino Unido, me contó que de los 200 trabajadores, 180 son matemáticos. Esas empresas requieren personas con una mentalidad abierta y analítica y con una mentalidad dispuesta al cambio que en otras titulaciones no se da.

“A comienzos de este siglo, llegó a haber en total en toda España 1.700 alumnos matriculados en Matemáticas. En la actualidad hay 10.500, lo cual es una señal de que es una titulación que está ganando peso”

P. El grado de Matemáticas ha experimentado un incremento de demanda notable en los últimos años. Parece que, tras años siendo una asignatura “marginada”, ahora los jóvenes sí tienen interés por estudiar matemáticas. ¿A qué cree que se debe esto?

R. Te voy a dar un dato: en el momento mayor de la crisis de las titulaciones de matemáticas, que fue a comienzos de este siglo, llegó a haber en total en toda España 1.700 alumnos matriculados. En las 25 facultades de matemáticas que había en España. En la actualidad hay 10.500 matriculados, lo cual es una señal de que es una titulación que está ganando peso y fundamentalmente pienso que ha ganado ese peso por una demanda externa. Un dato relevante que suministra el Instituto Nacional de Estadística revela que el porcentaje de paro en licenciaturas de matemáticas es de los más bajos de todas las titulaciones del país. Al primer año de acabar la carrera, puede estar en un 7 o un 8%. Y claro, eso es un señuelo y un atractivo impresionante.

P. Por lo tanto, podemos afirmar que es una carrera universitaria con salidas…

R. Absolutamente sí. Es una carrera con muchas salidas.

Continuará…