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Francisco Marcellán impartiendo un seminario en el CIO el pasado 20 de noviembre. | Foto: Carla Serrano

Puedes leer la primera parte de la entrevista a Francisco Marcellán aquí.

Pregunta. ¿Qué opina de la escasa presencia femenina en los estudios de ciencias en general y de matemáticas en particular?

Respuesta. En el caso de las matemáticas es relativamente preocupante. Hay un dato, por ejemplo, que lo demuestra: el número de catedráticas de matemáticas en las universidades españolas está muy por debajo de la media. Estamos en un 20% cuando la media de catedráticas es de un 40%. Esto obedece a que la carrera científica de matemáticas es muy dura. Primero tiene una fase doctoral, pero luego en matemáticas es necesario salir al extranjero y los temas de conciliación son realmente duros. Esto hace que muchas mujeres se planteen la situación postdoctoral a un ritmo más lento que el hombre, que tiene teóricamente más grado de libertad para salir fuera. Hay un techo de cristal evidente en el caso de carreras científicas, pero en el caso de carreras empresariales no. Hay muchas matemáticas que están ocupando cargos de presidentas en grandes empresas. Te puedo comentar el caso de Rosa García, matemática formada en la Universidad Autónoma de Madrid y Presidenta de Siemens España. En la RSME ha entrado ahora como vocal una matemática que se llama Macarena Estévez y es Directora General de la empresa de datos Conento. Las mujeres se colocan mejor a nivel empresarial que a nivel investigador y habría que preguntarse por qué. Una de las razones es que la estabilidad como profesor permanente en matemáticas está en torno a los 45 años. Es decir, hasta los 45 años no tienes una posición permanente. Y eso disuade mucho. No solamente disuade a las mujeres, también a los jóvenes investigadores, que prefieren irse al extranjero.

P. Recientemente falleció la primera y única mujer en ganar una medalla Fields, Maryam Mirzakhani, y hace unos minutos nos hablaba de figuras como Rosa García y Macarena Estévez… ¿Cuáles son sus referentes femeninos en el mundo de las matemáticas?

R. En España hay investigadoras francamente buenas. Por ejemplo, en el ámbito de la estadística, hay una catedrática de la Universidad de Barcelona que se llama Marta Sanz-Solé y trabaja en temas de análisis estocástico. Ella ha sido presidenta de la European Mathematical Society y forma parte del jurado de los Premios Abel, que son como los análogos de los Premios Nobel para Matemáticas. Y luego, también hay matemáticas que para mí son referentes. Por ejemplo, hay una profesora también de la Universidad de Barcelona que se llama María Jesús Carro, que trabaja en análisis matemático, que es un tema próximo a lo mío, y es una investigadora completamente reconocida. Hay matemáticas que están muy involucradas en temas de divulgación. Por ejemplo, una profesora titular de la Universidad de Sevilla que se llama Clara Grima es una auténtica bomba a nivel de innovación y ha sido reconocida con numerosos premios. Mercedes Siles, vicepresidenta primera de la RSME, es una catedrática de Álgebra de la Universidad de Málaga que también tiene un prestigio importante. Matemáticas las hay y valen mucho, el problema es que hay que reconocerlas.

“El número de catedráticas de matemáticas en las universidades españolas está muy por debajo de la media: estamos en un 20% cuando la media de catedráticas es de un 40%”

P. Ahora me gustaría preguntarle sobre política… ¿Considera que la política española ha tratado a las matemáticas como se merecen?

R. Para tratar las matemáticas hay que saber matemáticas. Ayer leí unas declaraciones del presidente del Círculo de Empresarios que decía que el problema de la política en nuestro país es que estaba en manos de universitarios o de personas que no eran empresarios. Es una falacia. Lo que ocurre es que a la hora de articular políticas docentes o de investigación se debe haber tenido relación con el mundo docente y de la investigación. En los últimos años, las políticas científicas han colgado del paraguas del Ministerio de Economía. Respecto a las políticas de educación, como las competencias están diseminadas entre las diversas comunidades autónomas, no hay una visión global de lo que queremos de las matemáticas como país. En educación y en investigación hay un tema central que nosotros definimos como “el pacto por la educación y el pacto por la ciencia” que exigen retos bien definidos, compromisos económicos y sobre todo estabilidad en las políticas. Un país no puede tener una ley de educación cada cuatro años. Lo mismo que, a nivel científico, no ha habido una política sostenida de apoyo a la ciencia. Hubo un plan que empezó en el año 2000 y que consistió en incrementar paulatinamente la inversión en ciencia. Se llegó al tope en el año 2009 con un 39%, pero llegó la crisis y se mandó parar la financiación en ciencia, cosa que no han hecho otros países como Reino Unido, Alemania o Francia. Pese a la crisis, la ciencia es una opción estratégica como país y hay que invertir en ella.

“No hay una visión global de lo que queremos de las matemáticas como país”.

P. Como ya sabe, la ciencia de los datos y el Big Data están a la orden del día. ¿Cree que forman parte de una moda que perecerá con el tiempo o considera que han llegado para quedarse?

R. Pienso que han venido para quedarse porque el mundo, en estos momentos,  tiene disponibilidad de acceso a un gran número de datos que permiten establecer políticas y predicciones. Hay un hecho, que no sé si conocerán, y es que a la hora de hacer encuestas electorales se ha pasado de utilizar como modelo una provincia a llegar a niveles de barrio. Entonces, si tú quieres tener fiabilidad en los datos, no puedes decir que una información con 1.000 encuestas en la provincia de Alicante tiene el mismo valor que una información, sin hacer la encuesta, con datos a nivel de un barrio. Y eso son grandes datos que tienes que procesar. Procesar una encuesta de 1.000 personas digo yo que se hará casi a mano, mientras que procesar una información con millones de datos exige instrumentos, modelos y medios para valorar los datos que has procesado. Estamos en un mundo en el cual la influencia de los datos es más relevante; en el que el procesado de los datos es fundamental para hacer política y en el que es necesario que haya gente formada para procesar los datos. No se trata de un problema de una caja negra que mete los datos y sale la respuesta; hay que saberlos procesar. Y para saberlos procesar tiene que haber matemáticos que sepan matemáticas, que sepan estadística, pero también que sepan ciencias sociales. Esa es la vía natural para que la ciencia de los datos, que la tenemos aquí y ya es una realidad, pueda ofrecer una respuesta a problemas que de otra manera no se podrían dar.

“La matemática española se encuentra en un momento de relevo generacional”

P. Por último, ¿cuál diría que es el principal problema al que se enfrentan las matemáticas ahora mismo en nuestro país?

R. Hay un problema central que es la gran fuga de cerebros matemáticos. En estos momentos, hay matemáticos españoles prácticamente en todos los países de Europa y no nos podemos permitir el lujo de que no puedan volver. En segundo lugar, se necesitan unas políticas por parte del ministerio competente que tengan en cuenta que los matemáticos no necesitamos mucho dinero, pero el dinero que necesitamos lo tenemos que invertir fundamentalmente en capital humano. La matemática española se encuentra en un momento de relevo generacional. Es decir, la generación de mi edad, la gente que empezamos a trabajar en la universidad a mediados de los años 70 y que hemos contribuido a situar a la matemática española en una posición muy buena a nivel mundial (en publicaciones figuramos en el noveno lugar a nivel mundial), necesitamos que haya una continuidad con el trabajo que hemos hecho. Si esa continuidad no se produce, sería dramático. Pienso que es necesario relevo y apoyo a los jóvenes y financiación adecuada a las necesidades de las matemáticas. Quizás otro reto que tenemos ahora es que la matemática española coloque una medalla Field, que es el gran premio de los matemáticos. Pero para conseguir una medalla Field, no solamente tenemos que tener buenos matemáticos, sino que tenemos que tener una presencia en los órganos de decisión a nivel internacional, donde se conceden los premios, para que realmente los excelentes matemáticos jóvenes, menores de 40 años, que tenemos puedan encontrar ese reconocimiento.