Santi 1Santi García Cremades con su libro ‘Un número perfecto’. | Foto: Carla Serrano

La vida de Santi García (Murcia, 1985) se sostiene, en buena parte, gracias a dos pilares fundamentales: las matemáticas y el humor. Su creatividad y su ingenio le hacen ir a contracorriente y demostrar que siempre se puede ver la ciencia (o la vida) desde otra perspectiva. Por eso se ha atrevido a cambiar las “leyes establecidas” de la divulgación científica: es monologuista en Big Van: Científicos sobre ruedas, dirige el proyecto de humor gráfico Protoon con el dibujante Dani Gove y también tiene un canal de YouTube. Además, es profesor en la Universidad Miguel Hernández de Elche y miembro del Instituto Universitario de Investigación CIO. Por si fuera poco, también se atreve con la escritura, y es autor de Un número perfecto, un libro donde hace un recorrido por la historia de las Matemáticas de una forma cercana y divertida.

Pregunta. ¿Cuándo empezó su idilio por las matemáticas?

Respuesta. Muchas veces le pregunto a la gente si uno hace algo porque se le da bien o se le da bien porque le gusta. Es decir, ¿en qué momento te gusta o se te da bien? ¿Cómo implica una cosa a la otra? A mí las matemáticas me gustaban desde pequeño y no sé si es porque se me daban bien o si se me daban bien porque me gustaban mucho. Creo que una cosa alimenta la otra y entré en un círculo matemático muy bueno. Desde la infancia se me daban bien, pero no hubo una captación de talento, es decir, a mí me gustaba mucho la matemática creativa en la que tú puedes imaginar cosas e incluso cuestionarte los procesos. Y después es verdad que algunos profesores te frenan un poco esa creatividad porque no entienden que los métodos son abiertos; no son cerrados como ellos proponen.

P. ¿Qué le llevó a estudiar la carrera de Matemáticas?

R. Tenía dudas entre Telecomunicaciones o Matemáticas. Eran las dos carreras que quería hacer, y creo que me decidí por Matemáticas porque me suponía un reto. Le pregunté a varios matemáticos que ya estaban licenciados y me lo desaconsejaron totalmente. Me metieron un poco de miedo en ese sentido y creo que eso es lo que me motivó. Me preguntaba por qué a mí me estaban poniendo puertas al campo. Creo que hay gente que necesita ver un espejo de posibilidades y que le pongan facilidades a su carrera. En mi caso, me motivaba más que hubiera unos retos.

“No hay ningún campo en el que las matemáticas no digan nada, incluso en el amor tiene algo que decir”

P. ¿Cómo influyen las matemáticas en su forma de ver la vida?

R. No afectan en nada. Mi día a día es como el de cualquier persona. Creo que hoy en día es importante normalizar a los científicos porque en nuestras aficiones no está la de ver teoremas en el cielo ni nada de eso. Sí que es verdad que en tu trabajo adquieres unas habilidades o aptitudes que te hacen ver el prisma desde un punto de vista más crítico y razonado, y creo que es muy importante que hoy en día haya más gente que tenga un espíritu crítico ante todo. Las matemáticas te vuelven libre y te hacen un ciudadano crítico. En la época de las fake news y del Big Data, en la que tenemos mucha información, es importante que haya algo que te permita discernir lo que es verdadero y lo que es falso. Y a mí me sirven las matemáticas para eso.

P. ¿Considera que las matemáticas son algo indispensable en nuestra vida diaria?

R. Creo que quizás no tanto el teorema de Pitágoras o el de Euler, pero sí las matemáticas cotidianas. Cuando vas a comprar necesitas saber un mínimo de matemáticas porque si no te pueden engañar. Hay que saber de porcentajes para aplicar el descuento de una oferta y ver si realmente te descuentan lo que dicen. Incluso los de marketing aplican modelos para saber a qué altura poner unos productos para que los compres más que otros. Hay que verlo todo con un prisma crítico, con un prisma científico. Al final la base de la ciencia son las matemáticas.

“Creo que la música y las matemáticas son lenguajes universales, y que si nos visitara cualquier ser de otro planeta hablaría con estos lenguajes”

P. En su libro Un número perfecto afirma que las matemáticas están en todas partes. ¿Cree que todas las decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida pueden basarse en las Matemáticas?

R. No, en las decisiones no y eso es curioso. Yo creo que las matemáticas están en todas partes: en la declaración de la renta, en la factura de la luz… Lo que pasa es que en las decisiones de nuestra vida ya nos metemos en la parte emocional, y es verdad que se pueden hacer modelos matemáticos con la toma de decisiones, pero creo que las emociones van mucho más allá. Estamos ahora mismo en parvulitos en cuanto a inteligencia emocional; lo saben muy bien los ordenadores, el Machine Learning. Eso de distinguir simplemente una buena persona de una mala persona solo por su apariencia, como los personajes de las películas que tienen las cejas afiladas… Creo que, a nivel emocional, hay que dejar fluir nuestra parte irracional, dejarla que crezca y que florezca porque es lo que nos diferencia de los ordenadores.

P. ¿Hay algún campo del conocimiento para el que las matemáticas no tengan nada que decir?

R. No hay ningún campo en el que las matemáticas no digan nada, incluso en el amor tiene algo que decir. Si me preguntan: “¿Tiene matemáticas el amor?” Yo diría que tiene, pero también está bien disfrutar de la irracionalidad, de esa parte caótica o con la antropía alta. Eso se puede aplicar incluso con la física y la termodinámica. Hay una película española que habla de cómo explicar el amor con las leyes de la termodinámica, pero al final lo que te dice la película es que lo interesante del amor es que sea caótico y que nos sorprenda. Y eso quiere decir que, a priori, tú no conocías las matemáticas. Es como un truco de magia, te gusta porque no conoces el truco.

“Un ordenador podrá hacer cálculos, pero no va a saber hacer teoremas o componer una música que suene bien, esto nos distancia a los humanos de las máquinas”

P. Pitágoras aseguró en su día que hay una relación entre la música y las matemáticas. ¿En qué se parecen o qué relación tienen?

R. Creo que la música y las matemáticas son lenguajes universales, que si nos visitara cualquier ser de otro planeta hablaría con estos lenguajes. Creo que se debe a que las dos conectan muy bien todas las partes del cerebro. Algo muy curioso es que las personas que tienen demencia o algún deterioro cognitivo, la parte musical y matemática son las últimas que olvidan porque están conectadas y creo que nos hacen humanos. Un ordenador podrá hacer cálculos, pero no va a saber hacer teoremas o componer una música que suene bien. Esto nos distancia a los humanos de las máquinas.

P. Además de matemático, es profesor, humorista, escritor, youtuber, y colaborador en televisión y radio. ¿Cuál de todas estas facetas disfruta más?

R. Es una decisión difícil. Yo hago lo que me dejan hacer. Desde pequeño soñaba con participar en programas de entretenimiento. Hace un tiempo tuve la oportunidad de participar en Buenafuente, algo que para mí fue un sueño hecho realidad porque es la referencia de la cultura y la comedia española. Yo me quedaría con trabajar en equipo, me da igual en qué, pero en equipo. Creo que es muy importante conectarte con gente, cada uno especialista en lo suyo. Me gusta investigar, pero en grupo. Me gusta la docencia porque se hace con gente. Y la tele y la radio también me gustan mucho porque son como un equipo de personas especialistas. Al youtuber, en ese sentido, le falta esa compañía; es un poco solitario.

Continuará…